El origen de besarse bajo el muérdago en Navidad se remonta al siglo XVII en Escandinavia. Se creía que poseía un poder mágico que daba la vida y tenía la habilidad de traer la paz entre los enemigos  o un matrimonio que discutiera podría besarse y hacer las paces.

En el siglo XVIII, besarse bajo el muérdago tomó un nuevo significado. Se creía que una joven bajo el muérdago no rechazaría ser besada, y que un beso apasionado podría significar el comienzo de un gran romance. Por el contrario, si una mujer no era besada mientras estaba bajo el muérdago, significaba que no se podría casar durante otro año. No hace falta decir, que la Navidad para las chicas jóvenes durante el siglo XVIII estaba tan llena de estrés como de alegría navideña.

 

Después, tras cada beso bajo el muérdago, el hombre debía arrancar las bayas de la planta.

De acuerdo con la costumbre, el muérdago no debía tocar el suelo desde que es cortado hasta el día de Candelaria (2 de febrero); a veces podía permanecer el resto del año para proteger la casa de los rayos o el fuego, hasta que fuera reemplazado la siguiente víspera de Navidad. La tradición se extendió en todo el mundo angloparlante, aunque es prácticamente desconocida en el resto de Europa. En América se utiliza el Phoradendron serotinum y en Europa el Viscum album.

 

¿Y tu? ¿Ya te has besado bajo el muérdago?